Después de tanto esperar, llegó la primera cita montera de la temporada en el Manzano Alto. Estábamos citados a las 8:30 horas, donde pudimos ver a amigos con los que no coincidíamos hace tiempo, pocos desde la temporada pasada y la mayoría desde la comida anual que celebra el Club a principio del verano. Coincidimos también con un grupo de cazadores franceses que eligieron el corazón de Sierra Morena para vivir la Montería Española.
A primera hora se hizo la primera parte del sorteo entre los voluntarios que querían subir a la cuerda y que debían salir con bastante tiempo de antelación, por lo que aparecieron los primeros nervios ante la suerte que se había repartido ya.
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| Las vistas desde la cuerda eran espectaculares |
Mientras la cuerda salía ya hacia sus puestos, el resto de monteros daba buena cuenta de las primeras migas de la temporada, antes de la segunda parte del sorteo con el resto de armadas que cerraban la mancha, según se iba repartiendo la suerte, los monteros buscaban su disposición en los planos facilitados.
Una vez colocados de manera ágil todos los puestos, se dio acertadamente suelta temprana a los perros ante la previsión de calor del día, donde parecía mentira que estuviésemos ya en el mes de noviembre. Las rehalas cazarían al choque, dándose la vuelta en la traviesa central de la mancha.
Antes de la suelta de los perros pudo escucharse ya algún disparo, pero fue desde el momento en las que rehalas empezaron a trabajar cuando se oyeron tempranas ladras que llenaron la sierra de ladridos tras las reses y disparos de los monteros.
Según avanzaba la montería también lo hizo el calor, que afectó a los perros en estos primeros días, por lo que las carreras tras el cervuno hizo que algunos cochinos quedasen encamados sin salir a los puestos.
La recogida de puestos también se hizo de manera diligente, por lo que en poco tiempo los monteros disfrutaron según iban llegando de unos aperitivos, que pasaron a las tradicionales habichuelas, mientras que se recogían los animales abatidos que se llevaron a la junta de carnes en la casa de la finca.
Durante la comida y entre comentarios de los diferentes lances del día, se constató que los ciervos destacaban sobre los cochinos y que para los socios la puntería se había repartido de manera diferente; por ser buenos no diremos el nombre de a quién se le fue un buen guarro y destacamos a Juan que se hizo con una guarra y a Tomás con dos venados y una cierva.
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| Tapete de reses cuando aun faltaban algunas por llegar |
Primera cita montera ya finalizada, caracterizada por el calor y por el reencuentro de amigos, esperando ya nerviosos la siguiente cita. Dar las gracias a Luisfer por facilitarnos las fotos.


Muy buena crónica, como todo lo que haces!!
ResponderEliminarNos faltaron algunos cochinos, que se que estaban en la mancha....
Saludos!!