El título de esta entrada podría ser perfectamente el resumen de la montería que se celebró en la finca Hato Blanco, aunque podría ampliarse con la coletilla de "y que malos somos", pero malos de no acertar a las piezas y es que hay días que no se tiene la puntería de nuestro lado.
Precioso día el que nos amaneció, sin apenas frío, pero que ya se notaban las lluvias de las últimas semanas, que hacían que nos encontrásemos en otoño de verdad, aunque un poco retrasado.
Las armadas se colocaron con tiempo, pues algunas de las traviesas eran lentas de colocar y a alguno le pesaron las migas hasta que subió a su puesto. Algunos disparos se oyeron antes de la suelta de los perros en la cuerda, lo que hacía presagiar una buena jornada.
La suelta de los perros lo confirmó, con ladras constantes que se remataban con el sonido de los rifles, sobre todo en la cuerda y los puestos altos de las traviesas, aunque en el sopié también se escuchaban detonaciones, sobre todo a las reses que buscaban los llanos de la finca para su huida.
| Los perretes haciendo su trabajo |
Alguna de las carreras de los perros, aunque no las tuvieses cerca, hacían crecer el nerviosismo al no ir seguida de disparos, pues los perros no distinguen las especies y la abundancia de corzos propiciaron alguna de estas carreras, los cuales salían y volvían a entrar en la mancha.
Más que mediada la montería pareció que hubo un receso en los disparos, pero no así en las voces de los rehaleros alentando a sus perros, pausa que no duró mucho tiempo y que ya de vuelta volvieron a oírse detonaciones por todas las armadas, algunas de ellas dejando vacío el cargador; también se pudo escuchar algún agarre a los cochinos, que resolvieron rápidamente los perreros.
Fueron muchos los tiros y muchas también las escusas al llegar al aperitivo, que se entremezcló con unas ricas habichuelas monteras. La diligente bajada de las reses hizo que a alguno le pillase aún con el postre y la cercanía de la junta de carnes, propició una bonita foto de familia.
En esta ocasión si cumplieron los cochinos, donde se presentó un ejemplar con boca aparente, así como los venados.
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| bonita tablilla |
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| heridas de guerra del mayor de los cochinos |
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| foto de familia |






